Javier y Elena eran felices hasta que un incendio cambió sus vidas para siempre. Para salvarlas, Javier aceptó cuidar durante cinco años a Sofía, la hija de Lucía y su ex, Carlos. Humillado y marcado por el sacrificio, al cumplirse el plazo decidió marcharse. Lucía comprendió demasiado tarde que lo amaba y ya no pudo recuperarlo. Javier regresó con Elena, mientras Lucía y Carlos quedaron atrapados en las consecuencias de sus propias decisiones.